EL MISTERIO SIN RESOLVER
¿Quién construyó Teotihuacán? La pregunta abierta de la arqueología
Teotihuacán precede a los aztecas por siglos, y nadie sabe con certeza quién la construyó — lo que la arqueología puede, y no puede, contarnos sobre las ruinas que se extienden bajo nuestros pies.
Ver vuelos en globo sobre Teotihuacán en GetYourGuide ↗Más antiguo que los aztecas, por siglos
Es fácil suponer que Teotihuacán fue una ciudad azteca, ya que el mito azteca y el nombre moderno están tan ligados al sitio — pero los aztecas la encontraron ya en ruinas. Teotihuacán fue construida y habitada aproximadamente entre el 100 a. C. y el siglo VI d. C., alcanzando su máximo esplendor siglos antes de que existiera el imperio azteca. Cuando los peregrinos aztecas comenzaron a visitar la ciudad abandonada hacia los siglos XIV y XV, contemplaban unas ruinas tan antiguas para ellos como lo es Teotihuacán para nosotros hoy — y no tenían memoria viva ni registro alguno de quién la había construido realmente.
Una ciudad sin fundador conocido
La identidad de los constructores de Teotihuacán es una de las grandes preguntas sin respuesta de la arqueología mesoamericana. A diferencia de los mayas, que dejaron inscripciones con nombres de reyes y fechas, los habitantes de Teotihuacán no dejaron ningún lenguaje escrito descifrado que revele quién gobernaba, ni siquiera cómo se llamaban a sí mismos o a su ciudad. A lo largo de las décadas, los investigadores han propuesto varios grupos como posibles candidatos —entre ellos los totonacas, los otomíes y los nahuas— y la evidencia hallada en murales, entierros y bienes importados sugiere que la ciudad pudo albergar una población genuinamente multiétnica, con residentes procedentes de regiones mayas, zapotecas y mixtecas. Ninguna respuesta única ha zanjado el debate.
“Teotihuacán” es un nombre azteca para la ciudad de otro.
El nombre que aparece en cada boleto y mapa no es el que los constructores dieron a su hogar — es náhuatl, la lengua de los aztecas, y según la mayoría de las traducciones significa algo cercano a "el lugar donde fueron creados los dioses." La tradición azteca sostenía que el sol y la luna habían nacido aquí, en un acto de autosacrificio divino alrededor de una gran hoguera, que es como las dos pirámides más grandes obtuvieron sus nombres actuales. Es una historia de origen impactante, pero es un mito atribuido siglos después de la construcción por personas que no estuvieron allí para presenciarlo — no un registro de la fundación real de la ciudad ni de su propósito original.
Sin un rey evidente, lo cual es un enigma en sí mismo.
En comparación con el elaborado retrato real y los monumentos dinásticos de los sitios mayas, Teotihuacán resulta curiosamente silencioso en cuanto a gobernantes individuales: no hay un equivalente claro de un rey nombrado y glorificado en piedra por todo el sitio. Algunos arqueólogos interpretan esto como evidencia de una forma de gobierno más colectiva o corporativa, donde el poder se compartía entre grupos de élite en lugar de concentrarse en una sola familia reinante. Otros sostienen que la evidencia es simplemente incompleta y que aún queda por descubrir una fuerte historia dinástica. En cualquier caso, la casi total ausencia de autopromoción real en una ciudad de esta escala sigue siendo inusual y un tema sin resolver entre los especialistas.
La ciudad que ardió y luego fue abandonada
El declive de Teotihuacán es casi tan debatido como su fundación. Hacia el siglo VI d.C., sus principales edificios ceremoniales muestran claros signos de incendio intencionado, y la población e influencia de la ciudad se desplomaron en las décadas siguientes. Las explicaciones propuestas van desde una revuelta interna contra la élite hasta sequías, presión sobre los recursos y conflictos externos, pero ninguna causa ha sido probada de forma concluyente. Lo que está claro es que la ciudad ya llevaba mucho tiempo abandonada cuando llegaron los aztecas para bautizarla e integrarla en su propia mitología — un recordatorio de que las ruinas sobre las que vuelas son anteriores incluso al imperio que la mayoría de los visitantes asocia con el pasado antiguo de México.
Lo que aún se sigue desenterrando debajo de él
Las excavaciones siguen añadiendo capas de misterio en lugar de resolverlo. Los túneles bajo el Templo de la Serpiente Emplumada, en el complejo amurallado de la Ciudadela, han sacado a la luz enterramientos masivos de víctimas sacrificiales y ofrendas elaboradas, que apuntan a luchas de poder o prácticas rituales no registradas en ningún otro lugar. Herramientas de obsidiana, cerámica importada y murales que representan escenas de comercio o tributo sugieren una ciudad con una influencia económica y quizá política de gran alcance en toda Mesoamérica, mucho más allá de su propio valle. Cada pocos años, nuevos informes de excavación matizan ligeramente el panorama: Teotihuacán sigue, en un sentido muy real, siendo descubierta por los arqueólogos que la estudian.
¿No sabes qué vuelo en globo sobre Teotihuacán elegir, o te preocupa el límite de peso?
Déjanos tu correo y, aproximadamente, cuándo viajas: te enviaremos un breve resumen de cómo se comparan los vuelos en globo, qué implican la recogida antes del amanecer y las normas de peso, y cómo planificar tu visita a Teotihuacán según sus horarios de apertura.